3/3/17

EL LOBIZÓN DE UCAL





Había una vez, en la ciudad de Barranqueras, provincia de Chaco, que en idioma quechua significa “lugar de cacerías”, un barrio bien bonito llamado UCAL. El nombre le venía en recuerdo de la Cooperativa de Algodoneros que existió allí hacía muchos años.
Había también una escuela más que bonita que llevaba el número cuatrocientos treinta y tres. Asistían a ella más de trescientos niños y todas las actividades que se realizaban eran en orden a reafirmar la identidad, la solidaridad y el sentido de pertenencia.
Cierta vez los maestros de los dos grados superiores: (Susana, Analía, Claudia, Cristina y Martín)  programaron una visita al Museo del Hombre Chaqueño, todo eso porque a los niños de otra escuela, ubicada en el Barrio ”Dos de abril”, también de Barranqueras  se les ocurrió contar las aventuras del Pomberito local y una escritora de Chascomús la hizo libro.
-Sería hermoso que también nosotros tengamos una historia- pensaron los chicos que  en realidad no estaban muy seguros de poder crearla sin papel o sea solamente con el pensamiento y el corazón.
Nadie imaginó nunca lo que pasaría cierto domingo por la tarde, cuando la siesta portuaria era más calurosa que nunca.

-II-

La Señorita Claudia pasó por la escuela para ver si todo estaba bien. Había mucho silencio para su gusto, pero bueno, las siestas chaqueñas son siempre silenciosas y las de Barranqueras mucho más.  Grande fue su sorpresa al ver en la galería que lleva a la cocina a un visitante bastante particular. Tendido cuan largo era, un animal negro, mezcla de perro y de lobo dormía plácidamente.
-Es un aguará guazú- pensó la Seño Claudia que era una persona muy valiente y no se asustaba así nomás, a pesar de todos los mitos y leyendas que circulan por Barranqueras. Observó atentamente las patas largas. Calculó la altura en ochenta centímetros  y  del  hocico  a  las ancas poco más de un metro y sumó unos cuarenta centímetros de cola.
-Parece un aguará pero no me da el color- dijo en voz baja.-su pelaje debiera ser rojizo, más claro en el vientre y con una línea negra a lo largo del lomo.
 En voz alta saludó al visitante:
-¡Hola, perrito!
-¡Yo no soy un perrito!- la voz de lobo desorientó más aún a la Señorita Claudia pero no se inmutó, al menos en apariencia.
-¿Quién sos, entonces?
-Soy un lobizón y vengo de la Isla Santa Rosa, los pagos de Luis Vallejos, el pescador de historias.
-¿Un lobizón?.. ¡pero si no existen!… eso es una leyenda…
-¿Qué no existo? ¿Y yo qué soy, chamiga?
- Es lo que no sé… de verdad…
-Y bué… parece que la maestra se encontró con una especie en extinción…
- ¿Especie en extinción?... entonces sos un aguará guazú nomás, pero negro…
- Me parece que no me estás entendiendo ché Señorita… yo te digo que soy un lobizón y eso soy… además ese guazú es correntino, como la Montiel, dicen que Monumento Natural… y yo soy de la isla de Santa Rosa…
-Ya me lo dijiste… y las cosas no se repiten tantas veces… además ni color de lobizón tenés… mirá en el Google, si querés… y el color no da…
- Mirá, Señorita, no quiero ser descortés, pero estoy con mucho hambre y eso me pone de pésimo humor… yo vine a buscar comida, no a filosofar sobre el ser o no ser…
- Si, pues, comida no se le puede negar a nadie sea lo que sea… ¿Qué te puedo ofrecer?
-Yo en realidad como gallinas, gatos, surubí, o asado que sobró de algún cumpleaños…
-Para empezar, esto es una escuela, no hay gallinero, así que por ahí no…
-¿Quedó algo del surubí gigante que pescó el Pomberito en el otro cuento?
-Nada, se hizo todo en empanadas y se vendieron hasta las masas que sobraron, hicimos chipá-cueritos hasta que nos cansamos…
-Veo que la escuela está recién pintada…
- Si, fue con esos fondos y la ayuda de los vecinos…
-Decimé, ché Señorita… ¿Y algo de asado no te quedó?...
-La última vez que hicimos asado fue para el cumpleaños de Facundo… todo el barrio compartió en la casa de los Ruffino y no quedó nada de nada…
-O sea que por descarte puedo aspirar a un gato… ¿Hay gatos en esta escuela?
-¿Qué si hay?... ¡de todos los colores y de todos los tamaños! pero no te puedo permitir que los comas… una maestra debe enseñar a defender la vida en todas sus formas…
-¿Puedo correrlos, entonces? Así por lo menos engaño a mi estómago…
-Para eso te puedo ofrecer algo de ñaré que quedó del viernes…
- ¡Ah, no, ché Señorita! Un lobizón como yo, con el prestigio ganado en décadas no puede terminar comiendo del fondo de una olla… un triste ñaré…
-Decime amigo… ¿Vos lo probaste alguna vez?
-No…
-Entonce no podés decir que no te gusta… primero probalo…
Y el pobre animal se animó nomás… comió hasta que las ollas quedaron limpitas…
-Cocinan rico tus cocineras de esta escuela, ché Señorita Claudia… me parece que me voy a quedar a vivir por aquí nomás…
- Bueno, en realidad no sé si podrás, los chicos podrían asustarse…
-¿Tan feo soy?
-Bueno, feo lo que se dice feo no, pero sos raramente indefinido…
-¿Volvemos al principio? ¿No me dijiste, Ché Seño Claudia, que no hay que repetir tantas veces las cosas? Ya te parecés a la gente de Chascomús que  repite  todo. Soy  un lobizón  y punto… no hay nada de eso que decís vos de “raramente indefinido”…
-Tenés razón, pero…
-Si lo decís por el color que no te va con lo pre-existente en cuanto a imagen… ponele que soy una excepción que confirma la regla…  fijate en la página de leyendas del NOA argentino dice: Según la creencia argentina, el séptimo hijo varón en las noches de luna llena y generalmente si es coincidente con viernes, se convierte en bestia alrededor de las doce de la noche y en la madrugada vuelve a su estado natural.
-Pero también dice que de  acuerdo al historiador Raúl López, el entonces presidente de la Nación, Juan Domingo Perón para desvirtuar esta creencia ordenó  apadrinar a todo séptimo hijo varón de una familia; costumbre que hasta nuestros días continúa…
-Decime, Seño… ¿qué come ese aguará que decís vos?
- Te digo lo que dice el Google, yo no vi ninguno: “es un animal solitario, tímido y desconfiado, que suele cazar al anochecer y durante la noche. se alimenta por lo general con pequeños mamíferos y aves, además de vegetales. Para ello captura ranas, lagartos, víboras, cuises, armadillos  o insectos. También persigue aves, devora sus huevos y come distintos frutos y raíces.”
-Mirá que me la hacés complicada, ché Señorita, yo ni loco comería todo eso. Está bien que yo quiera ser un lobizón informado pero hilar tan fino no puedo… es más, no debo… si quiero seguir existiendo… y hablando de existir, ya no tengo hambre pero te tomo la palabra de que puedo correr a los gatos…
-Bueno, pero un rato. No más… tengo que ir a misa y debo dejar la escuela cerrada correctamente…

-III-

En ese momento pasaron por el patio como siete gatos juntos., de colores y pelajes bien diversos. El lobizón los miró… calculó la distancia y arrancó en tercera… Fue tal el desparramo que se armó que parecía un evento chamamecero… Perseguidor y perseguidos dieron tantas vueltas alrededor del mástil que terminaron mareados… vino pausa y luego otra corrida que terminó en la sala de plástica donde la Señorita Melisa atesora colores, pinceles y todas las obras que realizan sus alumnos durante el año.
La Señorita Claudia corrió presurosa e impuso su autoridad una vez más:
-Bueno, amiguito, ya es suficiente…  te dí permiso sólo para correr un poco a los gatos, no para hacer desastres en las aulas y menos con la artística. Los chicos tienen que hacer murales para las galerías antes de la fiesta de fin de año.
-¿Murales?... ¿qué son murales?
-Son pinturas que se hacen en las paredes sobre un tema acordado previamente, generalmente es una obra colectiva, donde cada integrante del grupo negocia y aporta lo suyo… Cuando las paredes no pueden ser intervenidas, se los hace sobre una madera o sobre un lienzo que se cuelga para decorar.
--¿Y es muy difícil eso de pintar?
-Los chicos dicen que no. Aquí trabajan mucho con esa expresión y han salido alumnos muy destacados…
-¿Alguno se hizo famoso?
-Lo que se dice famoso no, pero han marcado los recuerdos de nuestra escuela con sus obras. Algunas se las han llevado a sus cosas y hay quienes aún las conservan a pesar de haber transcurrido muchos años.
- ¡Qué bueno lo que me contás, ché Señorita Claudia!... Si  hasta  me  dan ganas de pintar aunque con las uñas que tengo no podría manejar el pincel…
-Uno nunca sabe, amigo, de lo que es capaz hasta que lo intenta- dijo la Señorita que para ese momento estaba encariñándose con el extraño visitante. Si la Directora y la Vice tuvieran que evaluarla en esta actitud docente hacia el lobizón le reconocerían la autoridad y eso le daba cierto alivio, pero no tenía muy claro cómo terminarían los acontecimientos de ese domingo tan especial. El Señor Martín le diría que lo deje fluir nomás y la Señorita Cristina sería de no preocuparse y que ocurra lo que Dios quiera. Todos tendrían razón pero esto de verse frente a frente con un lobizón no se le desea a nadie. Aunque éste parece demasiado bueno para la fama conseguida con o sin mérito.
-Bueno, bueno, ahora vamos a poner cada cosa en su lugar y yo te aconsejo amiguito que no te hagas ver demasiado por estos lados, no sea cosa que los chicos se asusten y con lo que cuesta la asistencia perfecta ni lleguemos a lo mínimo si se enteran que hay un lobizón en el Barrio UCAL y que tiene su refugio en la escuela.
-No te preocupes, ché Señorita, vos has sido muy paciente conmigo. No te prometo dejar de hacer  travesuras  porque  en   algo  tengo   que ocupar mi tiempo, pero no me dejaré ver por nadie.
Así fue, el lobizón de UCAL no se vio más, pero la Señorita Claudia supo de qué se trataba cada lunes cuando aparecía un muralito nuevo  en las galerías, con la flora y  fauna lugareña como tema. De la sala de plástica desaparecían algunos colores pero lo extraño era que los pinceles no parecían usados.
-¿Cuál es el misterio de la escuela del barrio?- Comenzaron a preguntarse los vecinos que veían pinturas cada vez más hermosas y sin autor.
No había respuestas posibles.
Sólo la Señorita Claudia tenía una sospecha y le pareció ver varias veces al Lobizón de UCAL detrás del mástil, con una gran sonrisa y haciéndole señas de que guardara silencio.
Colorín verde y azul
los cuentos se parecen
en Barranqueras
y en Chascomús.

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GLOSARIO
Aguará guazú, del guaraní, lobo rojo.
Chaco, del quechua, lugar de cacerías.
Chamamé: Es el baile popular de pareja, típico de Corrientes y extendido a todo el Nordeste. Los estudiosos rescatan dos significados: "estar en la lluvia con el alma" y "constante dador de sombras"
Chamigo: mi amigo
Chascomús, vocablo pampa, entre aguas saladas.
Chipácuerito: (torta frita) -Es una masa colgada y fina, hecha con harina de mandioca y cocida sobre una plancha o frita sumergida en aceite.
Ché: mi
Lobizón: El Luisón' (del Guaraní: luisõ), -Lobizón, Luisito, Juicho, Luisón o Luisõ, hacen referencia a un posible hombre lobo, que suele ser el séptimo hermano.
Ñaré: fuego, en lengua abipón  En el caso de este cuento, fondo de cocción o raspa de la olla.
Surubí: (voz guaraní, sin traducción del nombre) -llamado el tigre del Paraná.. Pez de agua dulce que mide hasta dos metros de largo, de cuerpo estilizado y cabeza grande; su carne es blanca y compacta, y su piel es de color pardusca con distintas tonalidades.
Pomberito (sólo de Barranqueras).
Pombero: duende de la mitología guaraní. Muy popular en Paraguay y en las provincias de Corrientes, Misiones, Formosa y parte del Chaco en el Noreste Argentino. Se lo conoce también con otros nombres: Pÿragué (‘Pies peludos’) Karaí Pyhare (Señor de la Noche) Kuarahy Jára (Dueño del Sol, tal como se lo conoce en el mito mbyá del sur del Brasil) Cho Pombé (‘Don Pombero’)


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Este cuento está inspirado en el ejercicio de Taller Literario oral realizado con los niños y docentes de la Escuela N° 433, de la ciudad de Barranqueras, provincia de Chaco, en noviembre de 2016, en ocasión de la apertura del Mes de las Letras.
Se agradece al escritor Julio Ruffino por su aporte para el glosario y a Irene Larcher, la abuela cuenta cuentos su colaboración en la actividad.

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